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Stringere, estrés

Estrés

 

El estrés nos afecta a todos. De hecho, una dosis de estrés de vez en cuando es beneficiosa. Demasiado estrés, no obstante, puede llegar a hacernos enfermar, tanto mental como físicamente. La solución parece sencilla: si conocemos cuáles son los síntomas del estrés, podremos mantenerlo bajo control. Pero reconocerlos y ser conscientes de ellos puede ser más complicado de lo que pareciera a primera vista. La mayoría de nosotros, nos hemos acostumbrado a vivir en este ritmo y frecuencia… hasta que no estamos al límite. Entonces estallamos: rompemos a llorar sin razón aparente, tenemos problemas para dormir, tensión o dolor muscular, irritabilidad e ira…
 

Empecemos rompiendo un mito: el estrés no es algo malo; de hecho, es gracias a él que estamos hoy aquí. Nuestros ancestros se guiaban por estas señales de alarma para poder hacer frente a situaciones peligrosas. Hoy en día, sin embargo, nuestras condiciones de vida han cambiado mucho, aunque, al parecer, nuestra reacción ante un “depredador”, una situación peligrosa, sigue siendo la misma. Cuando estamos estresados nuestro cuerpo activa el modo “lucha o huída” (fight or flight), una reacción instintiva que nos puede sacar de muchos apuros (pisar el pedal del freno en un accidente de coche). Al tratarse de una respuesta física, nuestro organismo segrega hormonas y químicos como la adrenalina y el cortisol con el fin de prepararnos para la acción. Esto nos da un subidón de energía y nos pone en alerta.

Los inconvenientes surgen cuando nuestro cuerpo activa este “modo estrés” (lucha o huida) en situaciones inapropiadas. Tened en cuenta que estas situaciones pueden ser concretas o hipotéticas (preocupación por lo que aún no ha sucedido, pensamientos negativos, miedos….). Cuando esto sucede, la efectividad de nuestro cerebro se ve mermada, debido a que el flujo sanguíneo se dirige a los músculos,  para luchar o para salir corriendo. Esto puede hacer que perdamos nuestra capacidad de pensar con claridad; por ello, un estado de estrés continuado, puede ser muy nocivo para nuestra salud.

Veamos un poco más en detalle, cómo es el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra mente bajo el influjo del estrés; las reacciones pueden variar dependiendo de la persona o la situación concreta:

  • Modo “lucha”: en estado de estrés, puede que nos sintamos inquietos y actuemos con agresividad. Puede tratarse de un mecanismo beneficioso para hacer frente a ciertos depredadores, pero ante una situación inapropiada puede afectar negativamente a nuestras relaciones.
  • Modo “huida”: muchos de nosotros evitamos hacer frente a las situaciones de estrés en lugar de afrontarlas. Así, este instinto de supervivencia de “huida”, hace que nuestros niveles de estrés incrementen, al darnos cuenta de que el estresor (que ya no es un tigre) no se va a ir a ningún lado y que tenemos que enfrentarnos a él.
  • Modo “paralizado”: el estrés puede activar en muchos de nosotros el modo paralizado o de bloqueo. Se caracteriza por quedarnos inmóviles y sin respirar. A menudo puede darse antes o después de una reacción de lucha o de huida.

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¿Cómo salir del modo “lucha o huida”? ¡Aquí os dejamos ciertos consejos!

  1.  Realizar ejercicio
  2.  Saber que estás a salvo
  3.  Practicar técnicas de relajación
  4.  Aprender a estar en el momento presente y no dejar que los pensamientos y las emociones negativas te atrapen: aprender a aceptar y a dejar ir. Aceptar que hay situaciones que no puedes controlar.
  5.  Yoga
  6.  Saber decir que no y respetar tus límites
  7.  Reírse y disfrutar de tus amigos y familiares
  8.  Dejar un tiempo para tus hobbies, pasiones e intereses personales
  9.  Evitar las drogas o los comportamientos compulsivos como vías de escape para reducir los niveles de estrés.

¿Cómo nos ayuda el Yoga a gestionar mejor el estrés?

Muchas de las técnicas que se emplean para la reducción del estrés provienen, en realidad, del yoga (las técnicas de respiración, meditación, movimiento físico, estiramiento, etc.). Gracias a ello:

  • Relajamos el cuerpo
  • Relajamos la mente
  • Respiramos con mayor eficacia
  • Desarrollamos la conexión entre mente y cuerpo
  • Comprendemos mejor el funcionamiento de nuestra mente, nuestros pensamientos y emociones, para poder gestionarlos de manera más saludable.
  • Liberamos energía emocional (como el miedo, el enfado o la culpabilidad, comunes en estados de estrés).
  • Dejamos de lado la competitividad
  • Logramos flexibilidad metal y física.

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