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Las inversiones. El mundo al revés

Cuando nos proponemos hacer una postura invertida por primera vez, a veces podemos sentirnos nerviosos o un poco inseguros, aunque también emocionados o ilusionados por esta nueva experiencia.

Normalmente, en nuestro día a día ponernos cabeza abajo no es algo que hagamos con frecuencia, sino que, más bien, resulta algo inusual (¡y más aún hacerlo a propósito!) y, sin embargo, sus beneficios son increíbles. De la misma manera en que el yoga, poco a poco, nos ayuda a alejarnos de ciertos hábitos y comportamientos inconscientes y a veces perjudiciales para nosotros, las inversiones son otra forma de salir de nuestra rutina, de poner nuestro mundo al revés por un momento y cambiar nuestra forma de ver las cosas. Caminar sobre las piernas en vez de nuestras manos sea quizás la costumbre más evidente de la humanidad, de modo que las inversiones tienen el potencial de ser una valiosa alternativa para todos.

Las inversiones son generalmente consideradas como las asanas en las cuales la cabeza queda por debajo del corazón. Aunque lo primero que se nos viene a la cabeza son asanas como el pino, la postura sobre los hombros, sobre los antebrazos, etc. lo cierto es que hay variaciones más suaves que pueden ser más accesibles para los practicantes desde el inicio: el perro boca abajo, flexiones del tronco hacia delante mientras estamos de pie, y el happy-baby son maneras sencillas que nos ayudan a desbloquearnos y a llevar las situaciones hacia nuevas direcciones sin necesidad de pasar a posturas tan exigentes.

Como todas las cosas en la vida, en algunos casos las inversiones no son recomendables. Hay ciertas contraindicaciones que deben observarse para no causar o agravar lesiones o enfermedades anteriores, como la presión arterial alta sin medicación, algunas enfermedades del corazón, lesiones en el cuello, derrame cerebral reciente, desprendimiento de retina, glaucoma y epilepsia, que son problemas comunes que deben ser abordados antes de pasar a estas asanas.

Además, continúa el debate sobre si las mujeres en sus períodos de menstruación deberían tomar “vacaciones” de inversiones. Yo sugeriría hacer un poco de investigación por sí mismas o guiarse por su propia experiencia sensorial: escuchar tu cuerpo y lo que se sientes apropiado en ese momento de tu ciclo. Esto podría significar abstenerse, o simplemente mantener las inversiones por períodos más cortos de tiempo; tú misma eres la última juez, ya que, cada persona es un mundo.

A continuación, os dejamos con los algunos de los beneficios que nos aportan las posturas invertidas:

 

    • Revierten el flujo sanguíneo del cuerpo y mejoran la circulación: 

Usamos la gravedad para proporcionar al cerebro más oxígeno y sangre, aumentando así el funcionamiento mental. Mejoramos la concentración, la memoria y el procesamiento de nuestras habilidades. Como la sangre fluye de forma inversa, nutre la parte superior de nuestro cuerpo, especialmente el cerebro y las neuronas, y elimina las toxinas de esta área. Además, la sangre de las piernas vuelve al corazón y lo baña, estimulando su funcionamiento; luego viaja a los pulmones y posteriormente puede recircular purificada por todo el cuerpo. En este proceso, además, la sangre masajea y estimula profundamente a los órganos internos que encuentra a su paso, y así el estómago, páncreas, hígado y los riñones optimizan su funcionamiento. Todo este conjunto de efectos es excelente para la salud.

  • Mejora nuestro sistema inmunitario y nos previene de las enfermedades:

El sistema linfático es clave para mantenernos sanos; se mueve a través del cuerpo recogiendo toxinas y bacterias para ser después eliminados por los ganglios linfáticos. Dado que la linfa se mueve gracias a las contracciones musculares y a la gravedad misma, en las inversiones ayudamos a la linfa a que llegue con más facilidad el sistema respiratorio, que es por donde la mayoría de las toxinas entran en nuestro cuerpo.

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  • Nos energizamos:

  No sólo nos aportan un gran fortalecimiento físico, sino que también una gran revitalización mental. Sobre todo en éstas posturas más exigentes como el pino o la postura sobre la cabeza (sirsasana).

  • Nos relajamos:

  Mientras el pino y el sirsasana nos energizan, las inversiones de tipo más “suave”, como la postura sobre los hombros (sarvangasana, la vela) o apoyar las piernas en la pared, nos ayudan a calmar nuestro sistema nervioso, activando así nuestro sistema nervioso parasimpático y produciendo en nosotros sensaciones de equilibrio y calma.

  • Mejoran nuestro equilibrio
  • Aumenta fuerza en nuestra nuestra parte alta del cuerpo: Crean el equilibrio del cuerpo mediante el desarrollo de la fuerza en la superior del cuerpo.
  • Literalmente, nos aportan una nueva perspectiva de la vida:  Mediante esta imagen metafórica, lo cierto es que las inversiones nos enseñan que siempre hay otra manera de ver las situaciones, las personas y los problemas que nos rodean.
  • ¡Las inversiones son divertidas!  Nos convertimos en nuestro niño interior; nos recuerdan que, aunque el yoga es una actividad a menudo muy contemplativa, la práctica de asanas es también un tiempo para pasarlo bien y divertirnos. 

Comentarios (2)

  • Gabi

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    El pino …me encanta. Buen articulo 😉

    • Lotuz Yoga

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      Jaja Gracias Gabi!
      A nosotras también! cualquier día te vemos andando sobre las manos, cabeza abajo… 😛

      Un abrazon!

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