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La flor de Lotuz

A primera vista, cruzar las piernas y estar tranquilamente sentados en el suelo no parece tener mucho que ver con la figura de una flor. Pero lo cierto es que esta postura básica o asana llamada padmasana, en yoga, está fuertemente vinculada con la flor de loto. Aparte de ser una postura que nos ayuda a abrir las caderas, fortalecer la espalda y la flexibilidad de las rodillas, también se trata de un asana clave para la meditación y el pranayama (técnicas de respiración). ¿A qué se debe esta analogía?

Resulta que el símbolo de la flor de loto, o lirio, ha sido un símbolo espiritual fundamental, sobre todo en las religiones orientales, durante miles de años. La flor de loto que representamos mediante la postura del loto, es una flor muy especial. Nace en el barro, surgiendo con su larga raíz sobre la superficie de charcos enlodados o sucios. Crece sobre de la superficie de las aguas, luciendo intacta y majestuosa en medio de la inmundicia. Este hecho, es una representación simbólica de nuestro estar enraizados en la tierra, aunque aspirando hacia lo extraordinario o divino. De igual modo, se dice que el barro del fondo simboliza nuestros apegos y deseos, mientras que la apertura de la flor de loto y el despliegue de sus pétalos en la superficie acuática sugiere la expansión de nuestra alma y el desapego. Así pues, la flor de loto representa la pureza de nuestro cuerpo, de nuestras palabras y de nuestra mente.

De igual modo, la flor de loto es un importante símbolo de progreso espiritual en el camino del yogi, ya que es una metáfora de nuestra búsqueda. De hecho, en la India, la flor de loto es considerada sagrada pues representa el espíritu elevado en medio del entorno material. Representa al yogi que vive en un ambiente mundano y no obstante irradia belleza y espiritualidad a su alrededor. También hace referencia a la fertilidad, la riqueza espiritual y el conocimiento verdadero. Por esto mismo, encontramos que en algunas figuras e imágenes de deidades indias, éstas se encuentran sentadas en esta postura, o sosteniendo una flor de loto. Este es el caso de Lakshmi (imagen al final), la diosa de la riqueza, el amor, la prosperidad, tanto material como espiritual, así como de la belleza.

La postura de loto, o Padmasana, también debe su nombre a la posición en que colocamos nuestras piernas y nuestros pies, como representando los pétalos de la flor de loto. Padma que en sánscrito significa lotus o loto y āsana, asiento o trono (postura). Muchas personas encontramos esta postura un poco difícil, debido a que nuestras rodillas y caderas no están lo suficientemente abiertas para encontrarnos cómodos. Lo mejor en estos casos, es adoptar una postura intermedia, una variante, hasta que nuestras piernas se acostumbren. Una primera variación de la postura de loto sería sentarse con las piernas cruzadas y las muñecas relajadas sobre las rodillas. Otra opción sería la de sentarse con las rodillas dobladas y los talones en línea con el hueso púbico, o bien, hacer la postura completa, tomando el pie derecho y colocándolo sobre el muslo derecho y viceversa. Lo más importante es que las rodillas estén relajadas y nos encontremos cómodos. La columna debe estar erguida, dejando que la barbilla caiga ligeramente hacia abajo. Esta asana o postura es ideal para mantener las rodillas flexibles y fortalecer los músculos de la espalda, mejorando nuestra postura, pero también nos ayuda a enfocar la mente hacia la contemplación interior.

Así que, ahora ya sabemos… la próxima vez que estemos sentados en Padmasana, podremos tomarnos un momento para conectar con lo que verdaderamente representa esta postura. ¡Y también habéis descubierto una de las razones por las que le debemos este nombre a nuestro Lotuz estudio! 

 

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