Centro de Yoga Lotuz Yogastudio

¿Dónde están mis isquiones?

Si te encuentras dolorido o molesto tras largas horas de trabajo sentado, puede que se deba a la forma en que te sientas. Por eso, hoy os queremos ofrecer algunas sencillas estrategias para evitar estos problemas y, a ser posible, ayudarte a aliviar esas molestias. 

A menudo, la manera en la que nos sentamos refleja nuestra actitud postural, general, en todas las áreas de nuestra vida. Esto que implica que nuestra postura en el trabajo, al conducir el coche, hacer deporte, pasear, dormir, etc. también se verá afectada por el mismo «patrón postural». 

 

Si tenemos malos hábitos posturales en nuestro día a día (no solamente cuando estamos sentados), el riesgo de desarrollar dolores irá en aumento con el paso del tiempo. Se trata de ayudar a nuestro cuerpo a que encuentre ese “estado óptimo”…   ¿Cómo? Por medio de una alineación correcta.

El problema se encuentra en el hecho de que, poco a poco, hemos ido desarrollando estrategias que han adaptado y modulado nuestro cuerpo para sentarse… inadecuadamente; de hecho, ninguna de estas estrategias parece ser particularmente beneficiosa para nosotros. Con el tiempo, el cerebro aprende estos hábitos posturales y, finalmente, nuestras malas posturas se convierten en algo natural y normal para nosotros. Y es aquí cuando las cosas se ponen difíciles…

Nuestro cerebro es bastante terco: si aprende a hacer las cosas de una manera, suele ser bastante resistente al cambio. Es como si le pidiéramos a un diestro que empezara a escribir con su mano izquierda. Se trata, pues, de re-educar a nuestro cerebro, de ejercitar los músculos correctos y fijar así la postura correcta.

¿Cómo hacerlo?

La pelvis. Esta es la base de toda buena postura. El cimiento de nuestro edificio.

Si la posición de nuestra pelvis no es correcta, entonces, nuestraffr postura tampoco lo será. Podemos encontrar dos huesos puntiagudos en la parte inferior de la pelvis, las denominadas tuberosidades isquiáticas (“isquiones”). A veces, podemos localizarlos simplemente deslizando nuestra mano por debajo de nuestras nalgas.

El truco para conseguir sentarnos en la postura ideal, es que nuestro tronco, junto con el resto de la columna vertebral, siga la alineación que marcan nuestros isquiones. Es decir, como si fueran ladrillos que se van construyendo uno encima de otro, con la mayor naturalidad posible, sin crear tensiones. No dejamos que el peso recaiga sobre el sacro, ya que esto, nos llevará a la consecuente pulsión del cuerpo hacia detrás, creando una curvatura que resultará dañina para nuestra columna vertebral. Creemos que, unas imágenes ilustrativas pueden servirnos de mayor ayuda en estos casos…

pelvis1

Lo mismo podría aplicarse a las posturas de yoga…

Flexión-cadera_sentado

¡Ahora podremos practicarlo con plena consciencia!