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Balasana o la postura del niño

  Balasana, o la postura del niño, es una oportunidad excelente para conectarnos con nuestra respiración. Muchos de nosotros, pasamos la mayor parte del día en un estado de conciencia externa, dedicamos nuestro tiempo a la interacción con los demás, de los que recibimos numerosos estímulos. Así pues, Balasana nos da la posibilidad de unirnos de nuevo con nuestro guía interior. Es una oportunidad de retomar un estado interno de conciencia donde podremos sentir nuestra respiración, nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestra mente. Qué mejor manera de hacerlo que enroscados en este asana… ¡Nos sentiremos como un oso en su propia guarida!
 
   Este asana, también nos da la oportunidad de conectarnos y ser conscientes de la parte posterior de nuestro cuerpo. Somos seres que, de manera general, nos orientamos frontalmente, y raras veces tenemos la oportunidad de tomar conciencia de nuestra parte posterior. Así pues, la próxima vez que te encuentres en la postura del niño, te proponemos que aprovecharas la ocasión para experimentar un ejercicio muy bonito: sé consciente de tu respiración. Siente cómo la parte posterior de tu cuerpo, tu espalda, se eleva al inhalar el aire, y baja al exhalar. Después de varias respiraciones, centra tu atención en cómo durante la inhalación, el aire sube a través de tu columna vertebral, y cómo baja con la exhalación. Por último, también podrías ser consciente de  los costados de tu cuerpo, de los laterales, sintiendo cómo tus costillas se abren y se cierran con cada respiración: cómo se expanden con la inspiración, y cómo se contraen con la expulsión de aire.
 

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Permite que la postura del niño sea tu lugar de retiro personal. Cuando te sientas abrumado, exhausto, o simplemente necesites un tiempo para ti mismo, siempre podrás acudir a este asana. Piensa que tu esterilla es como tu propia isla y aprovecha para restaurar tu energía, para hacer un breve “reseteo”. Aunque parezca mentira, este simple acto de rendición, puede ser la mejor salida para esos momentos de confusión y puede llegar a tener una influencia profundamente positiva sobre tu estado emocional. Unas cuantas respiraciones profundas en la postura del niño, después de una confrontación o cuando te sientas bloqueado, pueden cambiar tu perspectiva en un instante.

 

*  BENEFICIOS:

  • Estiramos las caderas y los muslos, así como los músculos, tendones y ligamentos de las rodillas.
  • Nos ayuda a aliviar el estrés y la fatiga, así como la ansiedad.
  • Relaja y flexibiliza nuestros órganos internos.
  • Libera dolores de espalda y cuello (en estos casos, mejor si apoyamos la cabeza y el torso sobre un soporte, por ejemplo una manta enrollada o un bolster bajo nuestro vientre y frente).
  • Este asana estira y relaja nuestra columna vertebral.
  • Aumenta en riego sanguíneo, mejora la circulación.
  • Calma mente y cuerpo
  • Estimula y fomenta una respiración profunda, regular y estable.

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